Mi mamá se había ido a San Jerónimo con la familia. Era primero de enero, empezaba 2009. Yo me quedé en Acapulco con mi papá y mi hermana, Bolita (una perra que tenemos de mascota) también se quedó. Me levanté ya tarde, mi novia me habló para que fuéramos a la casa de una tía suya. Me metí a bañar, me arreglé. Estaba listo, pero, no tenía carro, se lo había llevado mi mamá, sólo estaba el de mi papá y no me lo podía llevar, ya que lo iba a ocupar para ir a comprar el desayuno (ja a las dos de la tarde) para él y mi hermana, aparte dudo que me lo prestara. No me quedaba de otra, tenía que tomar un taxi. Caminé, no mucho por cierto, y vi un perro corriendo tras un carro. No le di mucha importancia, pero ya cuando vi que venia hacia mí, entonces si me preocupó (es que estoy traumado con correteadas de perros), era una perra pastor alemán (me enteré después que era cruzada), no estaba grande, pero tampoco era una cachorrita, era adolescente, de unos cuatro meses. Empezó a jugar conmigo, me quedé un rato con ella. Después no me quedó de otra, tuve que seguir con mi camino, se me hacía tarde. De pronto me empezó a seguir, yo corría y ella me seguía, era una perra hermosa, entre blanca y gris. No sabía que hacer, no la quería dejar ahí, se veía cuidadita. Le hablé a mi papá para ver si podíamos quedárnosla, la respuesta fue: No. Hablé con Laura mi novia. Me dijo que no estaba lista todavía, pensé que tenía tiempo de regresar a la casa a dejarle la perra a mi hermana. Así que me regresé, le hable a mi hermana y le dije que saliera a verla. Cuando la vio también se enamoró de ella, Laura me habló y dijo que me estaba esperando, por suerte pasó un taxi, entonces le dejé la Güera (en ese rato fue como se me ocurrió llamar a la perra) en el cuidado de mi hermana.
Cuando llegué, descubrí que la Güera ya estaba instalada en el departamento. Me alegré de verla, pero esa alegría no duró mucho pues no podía ser posible que se quedara en el departamento, era demasiado chico para ella, además a Bolita no le caía muy bien, le ladraba la gruñona (ja gruñona, es una french poodle flacucha), la Güera sólo quería hacer amistad. Bueno, pues traté de pensar en alguien con quien se pudiera quedar. Le llame a Uriel, mi amigo, le platiqué el asunto, dijo que vendría a la casa para ver que onda.
Me encariñé rápidamente con Marley (al final ese fue su nombre, por Bob Marley. Tuvo tantos posibles nombres, Clementina, Rachel, Sabina, etc.) hasta fui a tirar la basura con ella, yo siempre quise un perro con el cual saliera y me siguiera, y no tuviera que andar poniéndole una correa para sacarlo a pasear. Me encantó porque cuando salía a la calle me seguía y no salía huyendo. Hablo como si hubiera durado meses con ella…sólo la tuve como un día o menos…
Vino Uriel y otro amigo, Coco, salimos a buscarle dueño, al final se decidió, o mejor dicho, mi mamá aceptó que se quedara solo una noche, al día siguiente la llevaríamos con el veterinario de Bolita y el la regalaría. Y así fue, a la mañana siguiente la llevamos con el veterinario, fue lo peor, ver como la metían en una jaula y ella tratando de escapar y luego se puso toda triste cuando nos fuimos (fui con mi hermana). El veterinario la regaló a unos vecinos de unos clientes suyos… ¿Estarás bien Marley? No sé, espero que sí. Si tuviera una maldita casa con un maldito patio nos la hubiéramos quedado (toda mi familia estaba de acuerdo) pero sigo viviendo en un departamento, con bonita vista y me gusta, pero a fin de cuentas departamento. La verdad, la verdad, la extraño.
Cuando llegué, descubrí que la Güera ya estaba instalada en el departamento. Me alegré de verla, pero esa alegría no duró mucho pues no podía ser posible que se quedara en el departamento, era demasiado chico para ella, además a Bolita no le caía muy bien, le ladraba la gruñona (ja gruñona, es una french poodle flacucha), la Güera sólo quería hacer amistad. Bueno, pues traté de pensar en alguien con quien se pudiera quedar. Le llame a Uriel, mi amigo, le platiqué el asunto, dijo que vendría a la casa para ver que onda.
Me encariñé rápidamente con Marley (al final ese fue su nombre, por Bob Marley. Tuvo tantos posibles nombres, Clementina, Rachel, Sabina, etc.) hasta fui a tirar la basura con ella, yo siempre quise un perro con el cual saliera y me siguiera, y no tuviera que andar poniéndole una correa para sacarlo a pasear. Me encantó porque cuando salía a la calle me seguía y no salía huyendo. Hablo como si hubiera durado meses con ella…sólo la tuve como un día o menos…
Vino Uriel y otro amigo, Coco, salimos a buscarle dueño, al final se decidió, o mejor dicho, mi mamá aceptó que se quedara solo una noche, al día siguiente la llevaríamos con el veterinario de Bolita y el la regalaría. Y así fue, a la mañana siguiente la llevamos con el veterinario, fue lo peor, ver como la metían en una jaula y ella tratando de escapar y luego se puso toda triste cuando nos fuimos (fui con mi hermana). El veterinario la regaló a unos vecinos de unos clientes suyos… ¿Estarás bien Marley? No sé, espero que sí. Si tuviera una maldita casa con un maldito patio nos la hubiéramos quedado (toda mi familia estaba de acuerdo) pero sigo viviendo en un departamento, con bonita vista y me gusta, pero a fin de cuentas departamento. La verdad, la verdad, la extraño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario