30 CIGARROS
26. Dejo salir el humo. 27. Sale el pequeño tronco del cofre en el que, estático, me aguardaba. 28. el humo corrosivo entra en mis pulmones. 29. Mi visión se nubla. Atrapado por el humo, me envuelvo en recuerdos. En una niñez llena de pureza. En la vida que pasó. En las alegrías que no se detuvieron ni un día.
Recargado en el barandal del kiosco fumo mi cigarro número treinta del día de hoy. Me despidieron del trabajo y en la casa me espera mi esposa y mi hijo de un mes. Me espera la desesperación y los gritos.
Suspiro, respiro, exhalo. Muero poco a poco, la vida se me escurre como agua entre los dedos. Los sueños se apagan como una farola a punto de fundirse. Le compro chicles al niño y en él me veo a mí y veo a mi hijo. Siento como si me oprimieran el pecho. Camino hasta salir del zócalo. Tomo un camión. Llego a parte de mi destino. Todavía tengo que tomar otro camión más. Busco entre mi bolsillo del pantalón y siento unas cuantas monedas. Me es insuficiente. Caminaré. Mi casa no está tan lejos. Si no hubiera gastado en cajetillas. ¡Qué va! Me hará bien caminar. Tendré un camino para pensar. Una familia que cuidar. Una vida que sustentar. Sueños que resucitar. Tengo el humo de treinta cigarros y contando…
26. Dejo salir el humo. 27. Sale el pequeño tronco del cofre en el que, estático, me aguardaba. 28. el humo corrosivo entra en mis pulmones. 29. Mi visión se nubla. Atrapado por el humo, me envuelvo en recuerdos. En una niñez llena de pureza. En la vida que pasó. En las alegrías que no se detuvieron ni un día.
Recargado en el barandal del kiosco fumo mi cigarro número treinta del día de hoy. Me despidieron del trabajo y en la casa me espera mi esposa y mi hijo de un mes. Me espera la desesperación y los gritos.
Suspiro, respiro, exhalo. Muero poco a poco, la vida se me escurre como agua entre los dedos. Los sueños se apagan como una farola a punto de fundirse. Le compro chicles al niño y en él me veo a mí y veo a mi hijo. Siento como si me oprimieran el pecho. Camino hasta salir del zócalo. Tomo un camión. Llego a parte de mi destino. Todavía tengo que tomar otro camión más. Busco entre mi bolsillo del pantalón y siento unas cuantas monedas. Me es insuficiente. Caminaré. Mi casa no está tan lejos. Si no hubiera gastado en cajetillas. ¡Qué va! Me hará bien caminar. Tendré un camino para pensar. Una familia que cuidar. Una vida que sustentar. Sueños que resucitar. Tengo el humo de treinta cigarros y contando…
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