2010

Hola, bienvenidos a esta trinchera, si es que hay alguien que viene...los fantasmas inexistentes y yo les damos la bienvenida. Un saludo y déjense sumergir en las entrañas...

domingo, 26 de octubre de 2008

Zattania Vol.VI

El último volumen.

HÉROE DE OLVIDO, PLATICANDO CON UNA BUENA PERSONA (VOL.VI)

¿Se acuerda del lago? No como esta ahora, sino como era antes, antes de que a Archundia se le ocurriera la magnifica idea de arrojar todos los deshechos de Lucrópolis y Zattania en él. Antes de que fuera negro.
Tengo grabado en mi mente como era ese lago, lo tengo pegado como una postal en mi memoria. Brillaba, era el único lugar que brillaba, ahí la luz del Sol se filtraba. El agua parecía cristal y brillaba. El aire se podía respirar. Es un buen recuerdo.
Yo fui de los voluntarios a venir aquí, no a vivir claro, al principio nadie pensó que alguien pudiera vivir aquí, aparte de los prisioneros por supuesto. Yo me ofrecí a venir aquí para ver dónde se iba a construir la prisión. Sí, así es, yo era parte de la maquinaria de Archundia, trabajaba para él, trabajaba por el bien de Lucrópolis. Pero no siempre fui así.
Trabajaba en una oficina de gobierno cuando comenzó el caos, Archundia estaba como loco.
Yo siempre quise ser alguien. Siempre quise ayudar. Cuando se desató el caos, yo quería salvar Lucrópolis, quería ser el héroe de la ciudad. Era, y hasta hace poco fui…un ególatra.
Logré platicar con Archundia, le dije que me podía utilizar para lo que él quisiera, le platiqué mi idea. Quería ser un héroe, vestirme con capa y una máscara y salir a asesinar maleantes. Archundia se carcajeó de mí, después sus obesos consejeros me mandaron llamar. Tenían un nombre para mí: Justiciero Blanco. Qué nombre tan tonto, recuerdo que hasta traje me hicieron, con capa y una mascara que me asfixiaba. Estaba decidido a acabar con la escoria que pudría Lucrópolis, estaba decidido a eliminarlos como Dios eliminó todo con su diluvio, quería ver a Lucrópolis limpia de toda esa porquería, pero Archundia y sus obesos me detuvieron, detuvieron mi mente, mis sueños, los encerraron en un frasco y lo tiraron al caño. Tenían otros planes para mí. Me encargaría de llevar a cabo su farsa, de joderme a inocentes, a pobres, a indigentes. Yo los atraparía y ellos los harían pasar por grandes criminales, gángsters, secuestradores, violadores, la gente inocente asumiría esos papeles. Y yo, yo sería el héroe, y lo fui. Pero solo para Archundia y la gente que se tragó esa mentira.
Luego, fui enviado como ya le conté, detrás de los cerros, donde ahora estamos, en Zattania. Construyeron la prisión. Ahora los policías hacían su trabajo. La gente y Archundia se olvidaron de mí.
Todo marchaba en orden para Lucrópolis. Zattania empezó a crecer como pueblo. Decidí mudarme aquí. Quizá pensando encontrar caos.
¿Se ha dado una idea de cuanta cantidad de horrorosos monstruos y engendros viven en Zattania? Bien, pues descubrí mi lugar, descubrí dónde podía sacar mis frustraciones, dónde podía matar y sentirme bien. Descubrí Zattania.
He matado, zombies, hombres lobo, engendros, demonios, cucarachas punk con un enorme aguijón y no me va a creer, pero siempre regresan, un día los hago trizas y al otro encuentro sus pedazos vagando por los callejones sombríos de este lugar.
Hace trece años cuentan que se partió a la mitad la carretera, y que en medio está el averno. Yo nunca lo vi. Porque nunca he regresado a Lucrópolis, vine a pudrirme aquí y aquí me pudriré. De cualquier manera, aunque quiera, no podré salir de aquí, de aquí solo salen los buenos, sí, las buenas personas, la gente como yo se queda para siempre, penando, ni siquiera tenemos el consuelo de morir, porque aquí solo la gente buena muere, sólo ellos tienen esa alegría, de largarse de aquí…

Me acuerdo de Progreso, así se llamaba el pueblo, antes de convertirse en la gran ciudad Lucrópolis. No había gobernantes, cada quien actuaba de acuerdo a sus principios, claro que en ese tiempo nadie tenia malicia, éramos como unos niños, inocentes. Mi familia y yo vivíamos de los animales que criábamos y de nuestros sembradíos. Eran tiempos buenos.
Pero no duró. Hace treinta y nueve años exactamente bajaron unas bestias temibles de la montaña. Asesinaron a más de la mitad de la población. Cada trece días bajaban y se comían nuestros sembradíos y nuestro ganado. Mataban a nuestra gente y desparramaban sus miembros por todas partes.
Un grupo de personas, entre ellos, yo fuimos a la ciudad, pedimos ayuda, nadie se interesó, nadie excepto el General Archundia. Se ofreció a ayudarnos, él y un grupo de soldados a su cargo. Eliminaron a toda la manada de bestias. El lugar apestó por trece semanas. Archundia se instauró como Presidente y los soldados sobrevivientes, se pusieron obesos y se convirtieron en sus consejeros. El Progreso se convirtió en lo que ahora se hace llamar Lucrópolis y Archundia su perdición. Pero prefiero recordar los momentos en mi cabaña, con mi familia en Progreso, antes de las bestias, antes de Archundia, antes de Zattania y su derrumbe.

Y ahora hermano mío te platico esto, porque se que tú eres feliz, ahora que eres un cadáver, ahora que tu alma descansa, me alegro por ti.
Y ahora veme a mí, partido a la mitad, mierda, puedo ver mis entrañas, puedo ver mis piernas tiradas, a lo lejos. No sé quién me lo hizo, tal vez fue ese zombie, al que todos llaman Jimmy Boy, tal vez fue la cucaracha punk o el desgraciado Pirata, no lo sé. Me he enfrentado a tanta gente que no me importa quien me haya partido a la mitad, ya no busco matar, ahora busco mi muerte, quiero dormir y olvidarme de todo, quiero recostarme en una esponjosa nube al lado de Dios. Pero eso, hermano mío no pasará. Porque hoy como hace trece años con la calle partida a la mitad, hoy se esta derrumbando Zattania, se está cayendo a pedazos y yo me hundiré en sus escombros junto con toda la perdición que aquí pena. Por eso, me alegro por ti, porque tú descansas, y eso, me…me da una cierta tranquilidad, algún día, ojalá descanse, aunque sinceramente…no lo creo.

Relatado por el Justiciero Blanco al cadáver de Lino, una hora antes de que Zattania se derrumbara y se hundiera en el lago de fuego.

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