2010

Hola, bienvenidos a esta trinchera, si es que hay alguien que viene...los fantasmas inexistentes y yo les damos la bienvenida. Un saludo y déjense sumergir en las entrañas...

viernes, 17 de octubre de 2008

Zattania Vol.IV

Cuarto volumen.

LA HISTORIA DEL PESCADOR Y LA BESTIA (VOL.IV)

-Neta, te juro que lo vi. En el paseo que nos dieron en el lago.
-No manches Pirata.
-No me creas pues pinche Lino.
-¿Un zombie?
-Sí, en eso se convirtió.
-Chale. Qué mal. ¿Nos pelamos ya?
-Cálmate Lino, el cabrón de Malatesta no llega.
-Pus mejor.
-No.
-¿Por?
-Puede que nos agarre en el camino. Ya sabes como es ese ojete.
-Mmm... ¿Y a ti por qué te encerraron?
-Qué te importa pinche Lino.
-Yo te dije por qué me encerraron a mí.
-¿Y? Sólo a un pendejo lo agarran por asaltar un súper.
-No tenía que darle de tragar a mi hija.
-¿No? ¿Y qué sabes de ella ahora?
-Nada cabrón. Por eso ya quiero largarme de aquí, no se nada de ella.
-¿Cuántos años tiene?
-Pasado mañana cumple diez.
-Está bien morrita.
-Espero que esté bien.
-No llores hombre. Ha de estar bien, ya verás.
-Es que la extraño que la chingada.
-Ahí estarás dándole un abrazo en su cumpleaños. Ya no llores.
-No creo, la neta no creo...
-¿Sabes por qué me dicen Pirata?
-¿Por lo de tu ojo?
-Sí, ¿Sabes como lo perdí?
-¿Cómo?
-Un día llegaron unos pinches azules a mi casa. Vivía con mi jefa. Nos quitaron todo, la casa, muebles, tele, refri, hasta la puta ropa. Le rompí la madre a dos de ellos. Pero el Malatesta me clavo un picahielo en el ojo y así me lo sacó el muy ojete.
-Pinche Malatesta.
-Aparte era pescador.
-¿En Lucrópolis?
-Sí, cuando se llamaba Progreso. Antes de la mierda llamada Archundia.
-Progreso…
-La pesca se convirtió en fábrica, no me dieron chamba por mi ojo. Me encabroné con el mundo, con la gente, con Lucrópolis, con Archundia, con Dios, con todo el pendejo universo.
-¿Y qué hiciste?
-Empecé a secuestrar juniors. Se la pasaban drogados en los antros. Era fácil. Cuando me pagaban el rescate a mí me valía madres y mataba a los chavos, les mandaba los cuerpos hechos pedacitos a los familiares.
-¡Qué te pasa cabrón!
-¿Por qué me pegas pendejo?
-No sabes lo que se siente perder un hijo, no sabes lo cabrón que es no saber donde está, no saber nada de…
-¡Claro que lo sé! Perdí a mi jefa, se la llevaron o no sé…desapareció. Perdí mi casa. ¡Perdí todo! Me quería vengar de todo el mundo.
-¿Y los niños que culpa tienen?
-No son niños güey.
-Los jóvenes, muchachos. ¡Como les quieras decir!
-Son unos pendejos. Se la pasan drogándose, cogiendo, bailando. Vale madres lo que les pase.
-Chingate a los que te chingaron, no a los inocentes.
-No me jodas Lino. No estoy pa sermones.
-Eres una mierda Pirata.
-Vámonos mejor, vámonos ya. A Malatesta o le pico un mosco del lago o se lo chingo el diablo.
-¿Y a dónde chingados vamos a ir?
-Al club punk.
-¿Al club punk?
-Ahí, una que otra banda hace un viaje a Lucrópolis, a dar toquines o no sé qué mamadas. Ya sabes el Archundia y sus pendejadas. El caso es que en los camiones se llevan a algunos ex­-convictos escondidos...
-Pues dale cabrón. Pélale ya.

...

-¿Pirata? ¿Pirata...?
-¿Qué?
-No es cierto, ¿verdad?
-¿No es cierto...?
-¿Tú no le hacías eso a la gente?...
Tú no serías capáz de matar a alguien. Te conozco. Dime la verdad, Pirata.
-Sin querer, entré a ese negocio. Era un hombre el que hacía eso, del cual no quiero recordar su nombre. Era una bestia. Yo era el encargado de vigilar a las víctimas. Cuando podía les daba comida o agua. Estaba ahí en contra de mi voluntad, el cabrón ese del que te hablo, me tenía amenazado. Era un pólitico, de los de confianza de Archundia. Yo no tenía escapatoria, cualquier movimiento en falso y acabaría en Zattania.
-Pero acabaste aquí.
-Empezaron a descubrir...tú sabes, "evidencia". Sin titubear, la bestia esa me entregó.
-Y hete aquí.
-Y heme aquí.
-¿Por qué mentiste? ¿Por qué hacerte pasar por una bestia como esa? ¿Eh? ¿Por...?
-Porque eso es lo que hubiera querido hacer, hubiera querido hacer pedazos a Archundia, Malatesta y a esa bestia.
Ven, vámonos, es por aquí.

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