Hola. Aquí les dejo el segundo episodio de "Zattania, el camino que no usabas para no mirarlos"
Salu3. Jer.
JIMMY BOY SE INMORTALIZÓ (VOL.II)
Zattania, así lo escribió Jaime, o Jimmy Boy como le decían en la cárcel.
El enorme guardia caminaba, moviendo su macana, observando a los presos.
Los reos construían la carretera a un ritmo pesado, lo hacían con tanto odio que la carretera quedo chueca. Jimmy Boy escuálido y sin playera, como siempre, tres pelos salían de su barbilla, sus ojos parecían huecos, el faro iluminaba parte de su rostro pero sus ojos se mantenían en la oscuridad. El calor sofocante hervía la sangre.
Jimmy Boy, sube ahí y escribe esto. Dijo el guardia con voz de mando.
Jimmy Boy, tomó el papel, hizo un gesto de desagrado.
"¿Qué mierda es esto? Ese es el pendejo nombre de nuestra ciudad. ¿A qué puto se le ocurrió llamarla así?" Jimmy Boy, burlándose como siempre.
El guardia sin bacilar le dio un macanazo en la boca. Una cicatriz más, un golpe más, más sangre. ¿Qué importa?
"No hables así de Archundia. Es el nombre que ordenó y punto." Muy cabrón el guardia.
Jimmy Boy con la arrogancia que lo caracterizaba escupió sangre a los zapatos del guardia.
"Chinga tu madre gorila, ni tú respetas a esa escoria."
El guardia se enfureció y lo golpeó hasta el cansancio. Lo tomó del cuello y lo tiró hasta lo alto del espectacular en blanco, en donde Jimmy Boy escribió: "Bienvenidos a Zattania", en lugar de Satania.
Los demás presos nos carcajeamos hasta más no poder. Jimmy Boy hizo un esfuerzo y alzó las manos triunfante y gritó:
"¡Gorila cara de culo! Esto no es ningún infierno, infierno el de allá, el que viven esos putos hipócritas. Esto es el paraíso y el paraíso se llama Zattania con Z y doble T. Métete esto en tu cabeza. El diablo es Archundia y yo ¡Yo! Hijos de puta, ¡soy dios!."
La macana del guardia voló a una velocidad asombrosa, dio en el cuello de Jimmy Boy con una precisión que nos dejó a todos atónitos. Jimmy Boy vomitó como dos litros de sangre en un segundo, después cayó desde el espectacular al suelo y se escuchó como un estruendo el tronar de sus huesos, su cráneo se abrió como cuando se parte una nuez. Pero Jimmy Boy sigue ahí, sí, ahí, en el anuncio, inmortalizado junto con el nombre del pueblo. Pero no solo se inmortalizó ahí…
El guardia bien pudo cambiar el nombre pintado en el anuncio, de hecho así lo pensó, pensó eliminar esa burla de su reputación, pero el honorable presidente Archundia no quiso gastar un centavo más en una sola gota de pintura roja para escribir Satania y borrar Zattania.
Jimmy Boy estuvo en coma en la enfermería de la cárcel, un día, nada más un día. Después desapareció. Los de la basura lo encontraron en el lago contaminado de deshechos tóxicos. Ahí estaba el cuerpo de Jimmy Boy, mutilado, hecho trizas. El guardia nunca más se apareció por Zattania. Fue como si se lo hubiera tragado el infierno.
Jimmy Boy se inmortalizó convirtiéndose en zombie, no un zombie irracional que come carne humana. En un zombie que piensa como humano, como Jimmy Boy. Y lo único que come son cucarachas de la inmundicia que flota en el lago Zattania.
Te lo juro, yo lo vi.
Zattania, así lo escribió Jaime, o Jimmy Boy como le decían en la cárcel.
El enorme guardia caminaba, moviendo su macana, observando a los presos.
Los reos construían la carretera a un ritmo pesado, lo hacían con tanto odio que la carretera quedo chueca. Jimmy Boy escuálido y sin playera, como siempre, tres pelos salían de su barbilla, sus ojos parecían huecos, el faro iluminaba parte de su rostro pero sus ojos se mantenían en la oscuridad. El calor sofocante hervía la sangre.
Jimmy Boy, sube ahí y escribe esto. Dijo el guardia con voz de mando.
Jimmy Boy, tomó el papel, hizo un gesto de desagrado.
"¿Qué mierda es esto? Ese es el pendejo nombre de nuestra ciudad. ¿A qué puto se le ocurrió llamarla así?" Jimmy Boy, burlándose como siempre.
El guardia sin bacilar le dio un macanazo en la boca. Una cicatriz más, un golpe más, más sangre. ¿Qué importa?
"No hables así de Archundia. Es el nombre que ordenó y punto." Muy cabrón el guardia.
Jimmy Boy con la arrogancia que lo caracterizaba escupió sangre a los zapatos del guardia.
"Chinga tu madre gorila, ni tú respetas a esa escoria."
El guardia se enfureció y lo golpeó hasta el cansancio. Lo tomó del cuello y lo tiró hasta lo alto del espectacular en blanco, en donde Jimmy Boy escribió: "Bienvenidos a Zattania", en lugar de Satania.
Los demás presos nos carcajeamos hasta más no poder. Jimmy Boy hizo un esfuerzo y alzó las manos triunfante y gritó:
"¡Gorila cara de culo! Esto no es ningún infierno, infierno el de allá, el que viven esos putos hipócritas. Esto es el paraíso y el paraíso se llama Zattania con Z y doble T. Métete esto en tu cabeza. El diablo es Archundia y yo ¡Yo! Hijos de puta, ¡soy dios!."
La macana del guardia voló a una velocidad asombrosa, dio en el cuello de Jimmy Boy con una precisión que nos dejó a todos atónitos. Jimmy Boy vomitó como dos litros de sangre en un segundo, después cayó desde el espectacular al suelo y se escuchó como un estruendo el tronar de sus huesos, su cráneo se abrió como cuando se parte una nuez. Pero Jimmy Boy sigue ahí, sí, ahí, en el anuncio, inmortalizado junto con el nombre del pueblo. Pero no solo se inmortalizó ahí…
El guardia bien pudo cambiar el nombre pintado en el anuncio, de hecho así lo pensó, pensó eliminar esa burla de su reputación, pero el honorable presidente Archundia no quiso gastar un centavo más en una sola gota de pintura roja para escribir Satania y borrar Zattania.
Jimmy Boy estuvo en coma en la enfermería de la cárcel, un día, nada más un día. Después desapareció. Los de la basura lo encontraron en el lago contaminado de deshechos tóxicos. Ahí estaba el cuerpo de Jimmy Boy, mutilado, hecho trizas. El guardia nunca más se apareció por Zattania. Fue como si se lo hubiera tragado el infierno.
Jimmy Boy se inmortalizó convirtiéndose en zombie, no un zombie irracional que come carne humana. En un zombie que piensa como humano, como Jimmy Boy. Y lo único que come son cucarachas de la inmundicia que flota en el lago Zattania.
Te lo juro, yo lo vi.
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